Las disposiciones de este Reglamento de Evaluación se han elaborado en conjunto al Consejo de Profesores.

La Misión y la Visión del Proyecto Educativo Institucional orientan y dan sentido al currículo, guían sus procesos, las acciones y concretan el proceso de aprendizaje.

La evaluación cumple un papel fundamental en el proceso educativo, puesto que nos entrega información que nos permite identificar logros, fundamentar y apoyar decisiones curriculares para el avance de los aprendizajes de todos los alumnos y las alumnas.

El presente Documento contiene la reglamentación que rige los procedimientos evaluativos de nuestro establecimiento en Educación Básica de 1o a 4o Básico.
La elaboración de las normativas se ha basado en los siguientes decretos emanados del Ministerio de Educación:

  • Decreto 511/1997
  • Decreto 107/2003 (Flexibilización de la promoción de 1° y 3° Básico)

TÍTULO I: PRINCIPIOS Y DEFINICIONES FUNDAMENTALES.

Artículo 1: Para nuestro Establecimiento la evaluación es un proceso que permite recoger evidencias sobre el aprendizaje logrado por los alumnos y las alumnas en un momento dado. En nuestra Institución una buena evaluación debe cumplir las siguientes funciones:

Función de diagnóstico: La evaluación debe caracterizar el desempeño de los alumnos y las alumnas en un periodo determinado, debe constituirse en síntesis de sus principales aciertos y desaciertos, de modo que le sirva al docente y al propio alumno(a) de guía para la derivación de acciones remediales para las imperfecciones detectadas en su aprendizaje. Ahora bien, tanto docentes como alumnos(as) deben ser consecuentes con el resultado del diagnóstico, lo que presupone que el docente refuerce los contenidos detectados como deficitarios en los y las estudiantes.

Función instructiva: El proceso de evaluación en sí mismo, debe proporcionarles a los alumnos(as) información pertinente acerca de cuáles son los objetivos y conocimientos de mayor importancia que se han abordado en la etapa que se evalúa. Por lo tanto, las evaluaciones instruyen al estudiante.

Función formativa: Existe una importante relación entre los resultados de la evaluación del aprendizaje de los alumnos(as) y las motivaciones y actitudes de estos hacia el estudio. A partir de que el alumno(a) conoce con precisión cómo es percibido su desempeño por el docente, puede trazarse una estrategia para erradicar las insuficiencias. En ello radica la esencia formativa del proceso evaluativo.

Función desarrolladora: Esta función se cumple principalmente cuando al resultado del proceso evaluativo se incrementa la madurez del evaluado y consecuentemente la relación inter-psíquica pasa a ser intrapsíquica, es decir el alumno(a) se torna más capaz de autoevaluar crítica y permanentemente su desempeño, no teme a sus errores, sino que aprende de ellos y conduce entonces de manera más consciente su actividad de estudio, sabe y comprende mucho mejor todo lo que no sabe y necesita conocer y perfeccionar.

Función de retroalimentación: Los resultados del proceso evaluativo deben servir tanto a los alumnos(as) como al docente de retroalimentación. Al primero le informan de los conocimientos que no han sido aprendidos, y también deben permitirle formular una hipótesis acerca de sus posibles causas. A los y a las estudiantes además de informarle lo que no han aprendido del todo bien, debe ayudarles a revisar críticamente sus mecanismos metacognitivos.

Función de certificación: Ciertamente los docentes tienen entre sus funciones dar fe pública de que los alumnos(as) han logrado los objetivos previstos para determinada etapa o para el ciclo escolar en general. Tal responsabilidad la cumplen al asignar una calificación dentro de la escala evaluativa que se utiliza.

Evaluamos para conocer qué tan bien estamos enseñando y hasta qué punto los alumnos(as) están aprendiendo en la medida en que nos lo hemos propuesto; y lo que es más importante, para ser consecuentes con los resultados de dicho proceso evaluativo, tanto en la dirección de la enseñanza, como en la dirección del aprendizaje.